Esperando el Momento Preciso
Esperando el Momento Preciso
Todos los días, la rutina se repite: levanto a mis hijas, las preparo para el colegio y las llevo, una a una, a sus respectivas instituciones. Más allá del simple transporte, este tiempo se ha convertido en un ritual. Una oportunidad para conectar, para socializar un poco más con ellas y, sobre todo, para cultivar valores y pensamientos que considero importantes. Y aquí reside uno de mis mayores desafíos: evitar que influencias externas, como las canciones poco constructivas que inundan las redes, llenen la cabeza de mis hijas. Ya saben a qué me refiero, ¿verdad? A ese pequeño animal herbívoro que ahora es ídolo de muchos, cuyas melodías, en mi opinión, erosionan los cimientos de nuestra sociedad.
Hoy, mientras las llevaba, me tocó poner una canción. No era una de mis favoritas, pero se coló en la lista de reproducción. Era "Tiempo pa Matar" (aclaro, la canción no fomenta la violencia, es una reflexión). Lo que me llamó la atención fue una frase que resonó en mi mente: "Esperando el momento preciso..."
Esta simple línea me hizo reflexionar profundamente. ¿Cuántas veces me he detenido, paralizado, esperando ese momento perfecto, ese instante ideal? ¿Cuántas veces he postergado decisiones, proyectos, sueños, bajo la excusa de que "aún no es el momento"?
Me pregunté: ¿Qué he logrado, honestamente, esperando ese "momento preciso"? La respuesta, admito, es inquietante. En muchos casos, ese momento nunca llegó. Las oportunidades se desvanecieron, las ideas perdieron fuerza, y la vida siguió su curso, dejándome atrás, atrapado en la espera.
Esa misma canción, paradójicamente, incluye otra frase que creo que cierra el círculo de la reflexión: "...y ahora es cuando es." ¡Qué potente y qué liberador! Es como una sacudida, un llamado a la acción, una invitación a dejar de esperar y a empezar a construir el futuro que deseamos, aquí y ahora.
La combinación de estas dos frases crea una dicotomía intrigante. ¿Debemos esperar pacientemente el momento perfecto, o debemos lanzarnos sin pensarlo al vacío, asumiendo riesgos y aprendiendo sobre la marcha?
Creo que la clave está en el equilibrio. No se trata de actuar impulsivamente sin planificación alguna. Se trata de analizar la situación, prepararnos lo mejor posible y, una vez que tengamos los elementos necesarios, dar el salto de fe. Dejar de esperar indefinidamente un momento que quizás nunca llegue y tomar las riendas de nuestro destino.
La vida es demasiado corta para vivirla en pausa. Así que, a partir de hoy, me propongo dejar de esperar el "momento preciso" y empezar a construir el presente que quiero. Y, por supuesto, seguiré luchando para que mis hijas escuchen mensajes constructivos y desarrollen un pensamiento crítico que les permita discernir entre lo valioso y lo superficial. Porque, al final del día, el momento preciso es ahora.
PD: La Cancion es de Willie Colón de su Album "Tiempo pa Matar" del 1983