Jaycel Nova
emprender en pareja 2 min de lectura

Emprender de a dos

Emprender de a dos

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Nadie te dice que el mayor reto del negocio no va a ser el mercado, ni el capital, ni la competencia. Va a ser la persona que duerme a tu lado.

Erika es ahora mismo. Yo soy crecer. Ninguno está equivocado. Pero en el mismo cuarto, eso choca.

Emprender en pareja tiene una trampa que no aparece en ningún libro de negocios: lo de la empresa se va a la cama, y lo de la cama se va a la empresa. Y cuando eso pasa, ya no sabes si estás hablando con tu socia o con tu pareja. Y ella tampoco sabe si le estás hablando como emprendedor o como hombre.

Separar los dos mundos es el ejercicio más difícil que he tenido que aprender. Y todavía no lo domino.

Porque hay noches donde la conversación empieza en algo del negocio y termina en algo personal. O al revés — empieza personal y de repente estás hablando de estrategia, de números, de decisiones. Y en algún punto del camino alguien se sintió solo, o presionado, o incomprendido, y ninguno de los dos sabe exactamente cuándo pasó.

La inteligencia emocional en el emprendimiento se habla mucho hacia afuera — con clientes, con socios, con el mercado. Casi nadie habla de la inteligencia emocional hacia adentro. Con el que está contigo cuando apagas la computadora.

Porque uno quiere estabilidad. El otro quiere movimiento. Y los dos tienen razón.

El problema no es quién tiene razón. El problema es que en el mismo espacio, la estabilidad y el movimiento chocan. Y si no tienes claridad de cuándo eres emprendedor y cuándo eres pareja — y cuándo toca ser los dos — el negocio te puede costar mucho más que dinero.

No tenemos la fórmula. Tenemos las cicatrices.

Y quizás eso también es parte del aprendizaje. Porque una cosa es dejarse cicatrices el uno al otro. Otra muy distinta es usar esas cicatrices para generar los cambios que los dos quieren.

Lo que sí sé es que hay que tener la conversación. La incómoda. La que no tiene que ver con números ni con metas. La que tiene que ver con qué necesita cada uno, qué le duele, qué espera del otro.

Porque al final del día, el negocio puede rehacerse. Lo otro, no siempre.

La Paradoja del Ser Humano
Vivimos en una era obsesionada con la individualidad. Desde el “encuentra tu pasión” hasta el “sé tu mismo”, la cultura moderna nos bombardea con mensajes que ensalzan la independencia y la autorealización.